
La belleza oculta de los ojos heridos
arde como cirios, pupilas castigadas
entre omisiones y penas.
De todas las grietas, una hunde,
las otras se mantienen
reverenciando la cepa,
y es sólo en ellas
donde puede inclinarse la flor.
arde como cirios, pupilas castigadas
entre omisiones y penas.
De todas las grietas, una hunde,
las otras se mantienen
reverenciando la cepa,
y es sólo en ellas
donde puede inclinarse la flor.
